8 de febrero de 2017

Momento de claridad II



  Nadie dijo que sería fácil, Coldplay lo dijo en 2002 y todos sabemos que efectivamente no lo es.

  La vida no es fácil, esta llena de baches, corazones rotos, enfados, desilusiones, tristezas, pérdidas, y podría seguir así todo el día. La vida no es perfecta y ya todos lo hemos comprobado. ¿Quien no tuvo nunca un día malo o un momento especifico en que sentimos que ya nada tiene sentido? Es fácil perder el camino, es fácil sufrir y es fácil creer que el mundo no tiene nada bueno para ofrecer, a todos nos puede suceder de vez en cuando. El verdadero problema se encuentra cuando vivimos toda nuestra vida con esa idea en la cabeza, creyendo que todo está mal. Hay un dicho en mi país que dice; "que el árbol no te impida ver bosque", yo sin duda soy de las que se queda mirando el árbol sin poder ver el bosque.

 Pero todo tiene sus excepciones. Incluso las personas tan negativas como yo de vez en cuando apreciamos las pequeñas cosas dulces que la vida nos pone en frente, los pequeños momentos de felicidad, un abrazo, el final de un buen libro, una reunión con las personas que amamos. Todo está permitido, hay que disfrutar de todas esas pequeñas cosas que componen nuestra vida, incluso aunque no parezcan particularmente buenas, porque al menos son un indicativo de que aún estamos vivos.

  Todos tenemos nuestros pequeños momentos de epifanía, el mío en general es cuando estoy rodeada de mi familia, o en la naturaleza. Esos son los momentos en los que me digo que todo está bien, que los obstáculos que pasan por mi vida son sólo eso. En este momento me siento invencible, siento que tengo la capacidad de disfrutar mi vida tal como es, sin cambiarle nada. Todos deberíamos tener algo que nos haga sentir así, que nos recuerde que la vida no es mala, sólo tiene momentos malos. Dejemos de preocuparnos por los malos tratos y comencemos a disfrutar las pequeñas cosas que nos hacen felices, sin importar que tan pequeña sea.

  Quizás este texto haya sido cursi y cliché para muchos de ustedes, pero creo que no hay nada mas lindo que vivir un momento así y debía compartirlo. Porque en este preciso momento, mientras escribo esto, decido ver la parte bonita de la vida, entiendo que la vida es dura para todos pero aún así es bella tan sólo por darnos la oportunidad de vivirla. Espero que tanto ustedes como yo podamos podamos aprovechar este escaso (escasísimo) tiempo que tenemos para ser felices a pesar de todo.

 

1 de febrero de 2017

Tag - Una semana


  Buen día a todos!! Espero que estén muy bien en este nuevo año.
  No les puedo explicar lo díficil que fue para mí ponerme a trabajar de nuevo en este blog. Por más que lo extrañé infinidades (y a mis lectores) no encontraba nada interesante que saliera de mi cabeza, sumado a que estuve con muchas cosas... bueno, ya saben cómo resultó.
  Por suerte, mi querida amiga Helena, del blog Basado en hechos reales, vino a salvar el mes.
  En una de mis primeras entradas comparto una reflexión de Ben Tyler, quien propone muchas preguntas interesantes, aquí les dejo la entrada para que la conozcan. Helena me propuso que yo respondiera esas preguntas y las comparta con ustedes.
  Espero que disfruten este post no literario. Y todo mi agradecimiento a Helena por la idea.



23 de octubre de 2016

Mi última confesión*


*este es un texto de ficción. 

  En esa página escribiré mis últimas palabras, espero que algún día ustedes puedan leerlas. De verdad lo espero, porque tengo algo muy importante que decir.

  Muchos de ustedes me etiquetarían como un loco, depresivo, cobarde, pueden llamarme como quieran, pero la verdad es que siempre he enfrentado la vida con mucha valentía a pesar de lo que podrían decir. Soy de esas personas pesimistas que no ven la luz en momentos difíciles, no recuerdo la última vez que me detuve a analizar mi vida y pude concluir que era feliz, quizás nunca haya pasado. Y no, no me arrepiento de las cosas que han pasado en mi vida, pero aún así siempre faltó algo, siempre había algo en las sombras que pesaba más en la balanza de la vida.

  Aún en los momentos donde me sentía fuera de mí puse mi mejor sonrisa, me esforcé por no preocupar a nadie con mi condición. No quería que pensaran que estaba deprimido o que era infeliz con la vida que llevaba, aunque quizás hubiera sido cierto. Quizás alguno que lea estas palabras se sienta identificado, y a esas personas en especial les dedico esta confesión de lucha. Ahora, en el final de mi vida, me animo a decir que no fui feliz. Pero eso no me detuvo a alcanzar las cosas que quise, o al menos algunas de ellas. Eso no me detuvo a tener mi familia y sonreír cada día al besar a mis hijos.
 

1 de septiembre de 2016

Permitido dudar

  Buenos días mis queridos lectores!! Espero que estén bien después de tanto tiempo, como se habrán dado cuenta pasé un serio bloqueo creativo, increíblemente la solución fue leer y leer, y leer un poco más. 
  Me puse al día con algunas lecturas, entre ellas se encuentra "París era una fiesta", de Ernest Hemingway. El libro es una clase de biografía de sus años en Francia, y en un capítulo se refiere a su bloqueo creativo, el cual él siempre solucionaba escribiendo una frase verdadera, una oración que el sabia que era cierta y luego sólo seguía escribiendo a ver a dónde lo llevaba eso. 
  Frente a mi propio bloqueo quise imitar la forma de Hemingway y escribí la primera frase verdadera que se me ocurrió, la más básica de todas. Y de allí me puse a pensar cómo podría continuarlo. 
  Asique agradezco a Hemingway por el "consejo" que me permitió volver. Espero que les guste el escrito y si sienten bloqueo creativo, ya saben, sigan el consejito del escritor y quizás los ayude. 


Permitido dudar



El  cielo es azul, ¿cierto? 
al menos eso nos enseñan desde pequeños. 
El cielo azul, las nubes blancas, el sol amarillo, 
y nosotros, como niños que fuimos, aceptamos las palabras de mayores sin chistar. 
Pero seamos sinceros, ¿acaso nunca vimos el cielo rosado? 
 ¿O las nubes melancólicas teñidas de gris? 
¿Ustedes nunca notaron el brillante naranja del sol cuando atardece?

2 de agosto de 2016

Catarsis



  Como se habrán dado cuenta estuve un tiempo alejada del blog, no porque quisiera, no por falta de inspiración; fue porque pasé por una etapa personal un poco rara y me encontré re definiendo ciertas cosas de mi vida, y hasta re definiéndome a .
  Me siento casi obligada a contarles, a ustedes mis compañeros blogueros, lo que sucedió, primero porque estuve muy desaparecida, y segundo porque quizás haya gente por ahí que está pasando por la misma confusión. 
  Como muchos sabrán (de leer entradas anteriores en mi blog) hace poco sufrí la pérdida de una parte muy importante de mi vida y en mi caso fue muy difícil descifrar como seguir mi día a día a partir de ahí. De repente ya no tenía motivo para levantarme o me sentía incompleta en mi propia casa. Seguro que mucho de ustedes podrán entenderlo. Fue un golpe bastante duro, que incluso me trajo problemas en la universidad. Dicen que el tiempo lo cura todo y es mentira, uno se acostumbra a vivir así y punto. Hay cosas que nunca se curan, sólo se aceptan y se sigue adelante, pero el dolor jamás se va, y quién diga que si... que me comparta su droga. Yo estoy en ese punto donde de a poco estoy acostumbrándome a mi vida nuevamente, descifrando paso a paso cómo continuar.

30 de mayo de 2016

Carta a un ausente


  A veces pienso en vos. Lo hago bastante seguido en realidad, a veces ni siquiera lo hago a propósito, sólo tengo flashes de recuerdos mientras hago mis cosas cotidianas.

  De repente se me viene a la mente tu imagen, tus ojos chuecos, la mancha en tu nariz, tus dientes torcidos, pienso en todas esas pequeñas cosas que te caracterizaban.

  Otras veces sólo recuerdo las cosas que solías hacer, recuerdo como roncabas, o como podías ganarte el corazón de cualquier persona nada más con tu mirada.

  Lo peor es cuando se me viene a la cabeza el momento confuso en el que me dijeron que ya no estabas con nosotros. Todavía lo veo como si hubiera sido ayer, porque la verdad es que no creo poder olvidar ese momento, olvidar esa sensación horrible en mi pecho de saber que ya no te vería. Tuve la suerte de poder despedirme, te dije todo lo que siempre quise decirte, y te juré que nunca te iba a olvidar.

  Y no te olvido, es imposible olvidarte, pero la cuestión es que cada vez que me acuerdo de todo eso, de cualquier cosa que tenga que ver con vos, algo en mi pecho se oprime y duele, mucho. Dolió hace casi seis meses y sigue doliendo todavía ahora. Mi mayor pena es que nunca pudiste entender lo que estaba pasando, nunca pudiste ver que te estábamos cuidando. 

  Quisiera decir que algún día voy a dejar de sentir ese dolor pero no creo, porque extrañarte es una de las cosas más duras que me tocó vivir y todavía estoy descifrando como existir sin vos a mi lado cada día. Ese día te hice varias promesas, aún no puedo cumplir la de estar bien sin vos; pero sí mantengo mi promesa de recordarte siempre y de amarte a la distancia.

29 de mayo de 2016

Proyecto III - Cacería (Segunda Parte)

 Buen fin de semana para todos! Como les prometí, hoy traigo la segunda y última parte de "Cacería", el tercer proyecto del blog. Esta parte es un poco más extensa, pero espero que valga la pena.
 Acá les dejo el link de la primera parte para que ninguno esté perdido y puedan leer la historia completa.
 Espero que les guste la culminación del relato!!



Cacería


  Cuando Victor llegó a su casa tiró la mochila en el sillón y fue directo a la computadora, quizás si ahorraba lo suficiente podría llegar a comprar alguna moto usada, esas de segunda mano que salen una ganga. Quizás de esa forma podría conseguir finalmente que Alicia se interesara, y quién sabe donde todo podría terminar. Su celular sonó y con su silla de escritorio rodó hasta su mochila, le había llegado un mensaje de texto de un número desconocido.
“Mañana 11 pm en la vieja casa de Lorian, 
te contaré mi secreto si llevas a tus amigos enamorados, A”.
  Su corazón comenzó a latir más rápido. Estaba tan emocionado que ni siquiera de detuvo a pensar cómo Alicia, quien no conocía a nadie, había conseguido su número celular, pero eso no le importaba a él, lo único en lo que debía concentrarse era en llevar a la pareja y quizás esa noche sería la noche. Ya se podía imaginar cómo su vida cambiaría con una novia como Alicia, sus padres al principio no la aceptarían bien, pensarían que es una mala influencia para él, pero era justamente eso lo que Victor deseaba, un poco de aventura, y estaba seguro que ella lo guiaría a cosas increíbles.
  Le costó bastante convencer a su amigo. Todos conocían la casa de Lorian, una vieja y maltrecha casa de un hombre que había muerto hace mucho ya, estaba al otro lado de la ciudad y su reputación no era muy buena, en un pueblo tan aburrido como ese cuando los jóvenes buscaban algo alocado iban a beber allí. Cuando su amigo le preguntó a Victor porqué se esforzaba tanto por estar con ella él no pudo responder, porque no lo sabía. No sabía qué era lo que tanto lo atraía, era como si ella tuviera un poder especial sobre él, un poder que no lo dejaba pensar con claridad. Luego de varios intentos Victor logró convencer a su amigo de ir al encuentro. Ese fue el primer error de todo este evento desastroso.

25 de mayo de 2016

Proyecto III - Cacería (Primera Parte)












 Sé que estuve un poco alejada este mes, pero al menos ahora vengo con algo especial entre manos, algo que vengo planeando hace un tiempo, últimamente estoy trabajando en historias un poco más extensas de lo normal y para no cansarlos decidí subirlos de a poco, algo así como en capítulos. Asique les traigo mi primera historia dividida en entregas.
Para estrenar esta modalidad decidí usar uno de mis disparadores creativos, aunque no puedo decirles cuál porque les arruinaría el final de esta historia.
 No quiero hartarlos de preámbulos, pero sí necesitan saber una cosa. Esta historia no es una historia de amor como se podría sospechar, sólo les pido que sigan leyendo la próxima entrega para entender. Espero que les guste!!



 Cacería


 Era muy entrada la noche, el cielo parecía tan negro que se fundía con el horizonte lejano.
 Estaba a unos kilómetros de la ciudad, en el medio de la 
nada, y la única luz provenía de la luna llena, que se erguía en lo alto del cielo. Él corría por la carretera y sus zapatos hacían ruido al golpear el pavimento. Estaba sudando tanto que las gotas le escurrían por los ojos, pero extrañamente sentía el cuerpo helado. Le dolía todo, puesto que su estado físico nunca hacía sido su mayor cualidad, pero no se podía detener. ¿Verdad? Porque si se detenía quien sabe qué pasaría, pero también tenía en la cabeza otra pregunta, ¿qué haría al llegar? ¿Iría con la policía? Pero ella tenía razón, ¿quién le creería? No tenía idea de lo que haría al llegar, lo único que sabía es que no podía detenerse asique solo siguió corriendo a la luz de la luna, esperando despertar de una horrible pesadilla.




  Su nombre era Alicia y era nueva en la ciudad, como es de esperarse toda la ciudad estaba más que intrigada con aquella peculiar jovencita. Sus padres habían comprado una casa al otro lado de la colina, muy alejado de tumulto, quizás era esa la razón por la cual nunca nadie los había conocido, sólo conocían a la revoltosa Alicia y eso era todo. En una ciudad tan pequeña y aburrida como ésta, la nueva familia misteriosa llamó mucho la atención.
 Sin duda ella destacaba entre el tumulto de gente ordinaria, su cabello largo negro como el azabache, sus ojos todos pintarrajeados del mismo color, sus orejas repetidamente perforadas, esas ruidosas botas de tacón, y peor aún esas escandalosas pulseras que llevaba en ambas muñecas, pulseras de cadenas gruesas llenas de pequeños dijes de todas las formas y colores que resonaban como cascabeles cuando ella caminaba.
  Por supuesto que Victor estaba asombrado con ella, él siempre había llevado una vida aburrida, cumpliendo todos sus deberes como se supone, haciéndole caso a sus padres, y siempre portándose como “el jovencito que debía ser”, al menos esas eran las palabras de su madre, entonces cuando la extraña y misteriosa chica llegó el sólo quedó embobado. Ella representaba toda la rebeldía y libertad que él siempre había añorado y se moría por una probada de esa vida. Aunque claro también estaba el factor edad, él había cumplido los diecisiete hacía poco y su mejor amigo ya tenía novia, una jovencita muy bonita y amable. Él veía lo feliz que su amigo estaba y no podía evitar sentir un poco de envidia, tenía la ilusión de que Alicia llenara ese lugar en su vida. Pero sabía que ella nunca le prestaría atención a una chico tan común como él, ella seguramente solía estar con chicos que se pintan de negro los ojos y andan en su motocicleta poderosa, también negra asique sólo le limitó a mirarla en los pasillos de la escuela, con ese estrepitoso ruido que hacían sus pulseras al caminar.

  Él nunca creyó tener una oportunidad con ella, y por eso se asombró tanto cuando un día  a la salida ella se acercó con una sonrisa seductora en su rostro y entabló conversación. O más bien “conversación”, ella fue muy directa, se paró a su lado y se apoyó en la pared con los brazos cruzados sobre su pecho. 

26 de abril de 2016

¿Existe la vida después de la muerte?




 Hace mucho tiempo vengo pensando en algo que
jamás consideré. La vida después de la muerta. Me considero una persona atea, y bastante (muy) escéptica, mi creencia sólo esta en lo que puedo ver y/o probar. O al menos así era yo antes.

 El pasado año sucedió algo en mi vida que me tomó por total sorpresa, y lo cambió todo. De repente me encontré pensando en que si existe la vida después de la muerte, y no hablo del cielo o el infierno, tampoco hablo de reencarnación, para mí mas allá de todas esas teorías y creencias uno persona, o un ser cualquiera, puede trascender mas allá de su muerte física. Trascender porque sigue y seguirá existiendo en el recuerdo de las personas que vivieron a su alrededor, vivirá en el interior de cada uno que desee mantener la vida de este ser.

 La vida después de la muerte, o más bien la existencia de alguien, se puede mantener en viejas fotos, en las anécdotas, quizás en alguna cnacion o incluso un aroma. No sé si ese alguien estará "viéndonos"de algún lugar lejano, no soy quien para desestimar esta idea, pero aún así me imagino que si está en nuestro interior.

 En definitiva, creo que los recuerdos mantienen vivo a quien sea y lo que sea, mas allá de su desaparición física, así de poderosos son. Creo que también que por eso debemos quedarnos con los bonitos recuerdos, los buenos momentos y revivirlos de vez en cuando; además debemos encargarnos de generar esos bonitos recuerdos en alguien más porque así, y sólo así, podremos vivir después de la muerte en la memoria de las personas que nos amaron.

 Me interesaría mucho saber qué opinan ustedes del tema, asique si se animan a comentar estaré encantada.

24 de abril de 2016

Después de la tormenta



  Estaba parado bajo la lluvia hace horas. Su cabello goteaba y no podía mantener mucho tiempo los ojos abiertos por el azote del agua. Pero él no iba a irse a ningún lado, lo había prometido. Por momentos se preguntaba que pasaría si ella no salía. ¿Cuanto tiempo mantendría la promesa? ¿Cuanto podría aguantar en la intemperie?
  Consultó su reloj, que no iba a sobrevivir mucho si se seguía mojando, tres horas. Tres horas y un minuto, tres horas y dos minutos. El tiempo avanzaba muy lento, pero por suerte, la lluvia pareció apaciguar un poco, no parar, porque él se merecía estar bajo la lluvia tres horas y tres minutos.
  La puerta de la casa se abrió un poco, un niñita con un paraguas verde salió y se detuvo frente a él, le tendió una taza de algo humeante, sonriendo.
    - A mí no me molesta que estés aquí, pero papá esta empezando a pensar que debería llamar a la policía.- su tono inocente hacía que toda la situación de que alguien estuviera tres horas parado bajo la lluvia en frente de tu casa no suene serio, ni raro.
  Él tomó un sorbe del café, que se estaba aguando con la lluvia, pero aún así pareció recomponerlo un poco.
    - Gracias- dijo alzando un poco la taza. - Y créeme, tu padre no necesitará llamar a nadie. Ella saldrá en cualquier momento- le guiño el ojo a la niñita, quien se rió por lo bajo.
    - ¿Cómo estás tan seguro?
    - Ya lo entenderás cuando crezcas y te enamores.
  La niña se quedó en silencio, pensando en lo que había escuchado. Pensando que el amor o lo que fuera que mantenía ese chico de pie bajo la lluvia era una estupidez. Ella se despidió y volvió a su casa, esta vez con la taza vacía.

  Sus pies comenzaban a doler, y sus manos a temblar, hermosa noche otoñal para mojarse. Volvió a revisar su reloj, cuatro horas diesiciete minutos. Quizás debería rendirse, quizás cumplir su promesa no sirba con alguien a quien no le interesa. Quizás ya era demasiado tarde.
  Justo cuando pensaba en desistir la puerta se volvió a abrir. Esta vez una muchacha alta, de cabello castaño se asomo, sin salir a la calle a mojarse. De hecho aún tenía puestas sus pantuflas rosas.
 

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